Last updated on August 23, 2026
Nacido en Lima, Perú, y criado en Venezuela, Tommy Calle estudió Comunicación Social en la Universidad Central de Venezuela. Fue editor de entretenimiento para Los...Read more
El ídolo venezolano ofreció dos conciertos en nuestra área con temas de su extenso repertorio y los acompañó con emotivos mensajes de reflexión, amor y espiritualidad
Cuando Ricardo Montaner comenzaba su exitosa carrera hace 40 años, en mi casa de Caracas ya se escuchaban sus canciones en el horario estelar de las telenovelas, en la radio y en el viejo tocadiscos de la sala.
Antes del éxito masivo en tierras venezolanas, Montaner ya se había iniciado en los años 70 como baterista y vocalista allá en Maracaibo, la ciudad zuliana de Venezuela que hizo suya desde que llegó a los 6 años de edad desde Argentina, su tierra natal.
Grabó su primer disco “Mares” en 1976, pero ese no fue el oficial, el que sí lo fue se titulaba “Cada día” en 1983. Sin embargo, el que le abrió la puerta al éxito fue su álbum homónimo Ricardo Montaner en 1986 bajo el sello Sono-Rodven, el de la portada blanca con un recuadro celeste con él sentado en una silla vestido de blanco.
Desde entonces, su música entraba en los hogares de los venezolanos cada noche y durante cada fin de semana, la gente disfrutaba de sus canciones en el programa musical Sábado Sensacional que conducía el hoy fallecido Amador Bendayan y luego por el recordado Gilberto Correa.
Yo apenas tenía 17 años y comenzaba la Universidad. Me mudé al apartamento de mi amigo Carlos José en Prados del Este y desde ese momento me convertí en vecino de Montaner cuando su éxito comenzaba a escalar a grandes proporciones.
Desde el conjunto residencial Prado Humboldt, a un par de cuadras del Centro Comercial Concresa, donde estaba ubicado el sello disquero que lo firmó después de tanta insistencia e innumerables visitas con sus canciones bajo el brazo. Así con mucha fé, Héctor Eduardo Reglero Montaner terminó convirtiéndose en el ídolo Ricardo Montaner.

Como parte del roster de artistas del sello, Montaner conoció a Marlene, su hoy esposa desde hace casi cuatro décadas. La primera vez que la vio fue cuando su jefe Rodolfo Rodriguez Miranda, lo invitó a la boda de su hermana Marlene. Todos los artistas del sello disquero asistieron y Ricardo fue uno de ellos. Al conocerla quedó impactado, pero Ricardo todavía estaba casado con la madre de sus dos hijos mayores Héctor y Alejandro. Y Marlene se estaba casando.
Con el paso del tiempo y por cosas del destino que ya estaba escrito, sus vidas se cruzaron profesionalmente cuando ambos ya estaban divorciados y luego de que Marlene fue elegida para dirigir su primer videoclip. Ahí comenzó su historia de amor y el resto también es historia.
Hoy con 37 años de casados, Ricardo y Marlene no solamente son compañeros de vida, también son socios, cómplices, padres de Mau, Ricky, Evaluna y abuelos de Alejandro, Antonela, Matías, Salomé, Índigo, Apolo y Amaranto. Juntos han formado la Dinastía Montaner y su legado sigue enamorando a varias generaciones.
Hoy, más vigente que nunca, el Patriarca de la Dinastía Montaner recorre los Estados Unidos con una gira que acaba de iniciar su paso por California con presentaciones en Ontario y Los Ángeles, la cual ha titulado como “El Último Regreso”, que no necesariamente significa que sea su ùltima visita a este lado mundo como algunos especulan en las redes.
El nombre de esta gira que se inició en febrero de este año en Buenos Aires, Argentina, lleva ese título en referencia al tema musical del mismo nombre que compuso Montaner junto a Jorge Luis Chacin.
Ídolo eterno y embajador musical de las telenovelas
El tour que tiene previsto visitar próximamente escenarios de Salt Lake City, Orlando, Miami, Atlantic City, Nueva York, Boston Chicago, Tampa y San Juan, Puerto Rico, inició su paso por California en Ontario, en el escenario del Toyota Arena, donde su público de este lado del mundo lo recibió con los brazos abiertos y con unas ganas enormes de cantar con su estrella los grandes éxitos de su extenso repertorio, para presentarse al día siguiente en el Peacock Theater de Los Ángeles.
“No me quise perder este concierto. Me encantan sus canciones desde siempre”, nos dijo la colombiana Ana María Gómez quien asistió al recital de Ontario desde Palms Springs junto a su esposo y una amiga.
Es increíble ver cómo su público contemporáneo y nuevas generaciones se saben todas y cada una de sus canciones. Muchas, pero muchas de ellas llegaron a ser temas principales de telenovelas, que son los programas favoritos de la audiencia latina. Por esa razón cada vez que entona una de ellas, pareciera que el público se transportara a esa época por el fervor y pasión que muestra al acompañarlo en los coros.
En la presentación de Ontario, las luces se apagaron a las 8:17pm. Dos pantallas verticales de cada lado ya habían mostrado un código QR con la inscripción “Ayudemos a Colombia y Venezuela” de la organización The House Project, una iniciativa sin fines de lucro encabezada por Montaner y su esposa que ha servido de plataforma para reunir fondos para los afectados por los recientes terremotos que azotaron a ambas naciones. Además sus acciones de apoyo son una respuesta ante la emergencia y el desastre natural que se vivió.
Hoy en día esta iniciativa busca transformar profundamente vidas en comunidades vulnerables de países como Colombia, Venezuela, Jordania y la India.
Montaner, quien venía de participar junto a sus hijos Mau, Ricky, Evaluna y su yerno Camilo, presentó en el escenario del Toyota Arena a 10 músicos y dos coristas que recibieron a la audiencia sobre una tarima que presume una enorme pantalla led que reflejaba portales que se iban abriendo uno tras otro hasta que finalmente salió un imponente Ricardo Montaner vestido de traje azul y camisa blanca para entonar, frente a la imagen de una vela encendida, el primer éxito de su carrera “Yo que te amé”, tema principal de la telenovela “Enamorada” que protagonizaron Sully Diaz y Carlos Olivier en 1986.
Como si no hubieran pasado 40 años desde que la cantó por primera vez, Montaner la interpretó como la hacía en esa época, con los coros del público a todo pulmón y el apoyo de una banda que suena de manera magistral.
Sin pausa alguna y luego de saborear una bebida tibia desde una taza blanca, Montaner continuó con el éxito “Será”, con el fondo de una enorme Luna y la iluminación tenue del escenario. Esta canción fue el tema musical de la telenovela “Mundo de Fieras” que estelarizaron Catherine Fulop y Jeancarlos Simancas en 1991. Recuerdo muy bien esta telenovela de Venevision.
Continuó con otro tema de telenovela, “Adónde va el amor”, otra producción de Venevisión que protagonizaron Ruddy Rodriguez y Luis José Santander, “Niña Bonita”. Y cuando las emociones ya comenzaban a escalar el termómetro del romanticismo, el violín de una jovencita pelirroja que lo acompañaba en el escenario le dio el intro al éxito de 1992 “Castillo Azul”.

Hasta ese momento todo había sido seriedad y concentración para la interpretación de cada una de sus canciones. Sin embargo, su mirada reflejaba felicidad plena y de un momento a otro compartió una sonrisa y gestos de complicidad. El público le respondió con aplausos desde sus asientos y los celulares no dejaban de grabar cada interpretación.
El sonido de un saxo sirvió de intro para el clásico “El poder de tu amor” y de inmediato hizo entrada “La Cima del Cielo” para elevar los corazones de los presentes. Ambos temas le dieron una atmósfera celestial a la velada y un momento de paz y reflexión a los presentes. Montaner cantaba como los ángeles y el público lo observaba con admiración.
Luego de un sorbo de su bebida tibia, el artista nacido en Avellaneda, Argentina y criado en Maracaibo, Venezuela, se quitó el saco y se sentó al centro del escenario con su taza en la mano y le dio la bienvenida al primer escenario de California que le daba entrada a su gira por los Estados Unidos.
Desde ese punto del escenario, Montaner le confesó a la audiencia que siempre pecó de ser perfeccionista durante sus conciertos. “Yo creía que ser más profesional era tener todo apuntado. Yo tenía guionado todo lo que iba a decir en los conciertos, lo que iba a decir aquí donde era la primera vez que habro. Todo era muy meticuloso. Siempre he sido un tipo muy perfeccionista. Con los años como que me fui despeinando…”, dijo con simpatía.
Montaner confesó que con el paso de los años dejó que Dios se encargue de que las cosas fluyan y que las cosas que fuera a decir en cada concierto viniera derivada del encuentro con su público.
“Y esta noche tampoco traje nada guionado, salvo decirles que la estoy pasando bien en esta temporada y que empezamos a rodar por los Estados Unidos y llegar a este punto de California que tocamos para nosotros es una alegría. Si bien es cierto que esta cita la convocaron los promotores, también es cierto que esta cita ya está agendada desde hacía mucho tiempo y ni ustedes ni yo lo sabíamos, no habíamos ni nacido”, agregó ante el aplauso del público.
Luego cerró diciendo que esperaba que después del concierto salieran directamente a “hacer el amor despavorido y apasionadamente”. “Si trajiste a tu pareja, perfecto. Y si no, bueno, allá afuera seguramente te está esperando el amor de tu vida”, comentó ante la risa del público.
Así, con esas palabras y frases, las mismas con las que compone sus grandes éxitos, Montaner continuó con un ramillete de canciones que le cantan al amor en sus diferentes formas y maneras. Así llegó al escenario el tema que le da nombre a esta gira, “El Último Regreso”.
Acto seguido, Montaner contó que en algunas ocasiones que salen de un concierto ve personas con carteles que le critican el no cantar muchas de las canciones que se han convertido en favoritas. Compartió con la simpatía que lo caracteriza que una señora muy molesta le dijo que se sintió ofendida de que no haya cantado una de sus canciones favoritas y además tenía carteles con una lista de las canciones que faltaron. Al ver el comentario, Montaner le dijo que esa las cantaría en su concierto de Ontario y la invitó para que asistiera.
“Y ahí entre el público está la vieja, perdón, la señora. Y hoy quisimos hacer una excepción”, dijo.
Junto a los miembros de la banda llegó temprano a Ontario y ensayó un set de canciones que ya no forman parte de los conciertos. Ese set se lo dedicó a la señora con temas como “Solo con un beso”, “La Mujer de mi Vida”, “Ojos Negros”, “Yo sin ti”, “Yo puedo hacer”, “Convenceme” y la exitosa bachata “Resumiendo”.
“Y a todos los venezolanos que vinieron esta noche, ahí les va ésta”, dijo antes de darle voz a “Quisiera”, el cual forma parte de su repertorio clásico y de discos como la colaboración que hizo con la London Metropolitan Orchestra.
Tras una breve pausa, las pantallas mostraron circunferencias multicolor para abrirle la puerta a las baladas rítmicas de su repertorio como “No Me Entregues Tu Amor”, de su álbum de 1992 Los Hijos del Sol, “Corazón Fracturado”, “Necesito de ti” y “La Chica del Ascensor”.
Por supuesto no pudo faltar “Cachita” que puso a bailar al publico y esta vez lo hizo luciendo un nuevo vestuario en tono azul celeste. De inmediato aterrizó el éxito “Vamos pa’ la conga” y fue cuando aprovechó para mezclarse entre el el público para tomarse unas cuantas selfies y recibir de su público una bandera de Venezuela con la que caminó de lado a lado el escenario junto a sus coristas y sus músicos.
El romanticismo volvió al escenario con los acordes de “Bésame” y “Me Va a Extrañar”, hasta que llegó la canción que calificó como un “tema tan cabrón”.
“Este tema está dedicado a los despechados. Levanten la mano los despechados”, preguntó al público pero nadie se atrevió a hacerlo. Se refería al éxito que compuso junto a Edén Muñoz “Para Que Seas Feliz”, el mismo que se ha convertido en todo un suceso y el favorito del público.
“Quizás no se la saben, pero quiero que sepan que hemos colocado muchas cámaras aquí hoy y vamos a grabar el video de está canción. Si no se la saben muevan la boca como pareciera que la cantan”, dijo con picardía.
Pero se equivocó, el tema se lo sabía todo el auditorio, pues hoy suena en las emisoras radiales de música pop en Los Ángeles y también se ha convertido en la favorita del público de la Costa Oeste.
Con su interpretación de “Déjame llorar, los gritos no se dejaron esperar y tras su interpretación ofreció un mensaje que puso a reflexionar a su público que ha sido testigo de todo lo sucedido en Venezuela y Colombia con los terremotos que se llevaron miles de vidas y que dejaron miles de pendientes por cumplir.
“Tembló la tierra fuerte en Venezuela y hace unos días pasó lo mismo en Colombia. Ustedes de repente han visto que he estado insistiendo durante las últimas semanas a través de las plataformas que yo tengo sobre la brevedad del ser humano, sobre la fragilidad del ser humano. Sobre la importancia de resolver nuestros pendientes. Todos tenemos pendientes, no es cierto que no los tenemos”, dijo sentado en el centro del escenario.
“Y utilizo este momento para refrescarte la memoria, para decirte que si tiene algún pendiente , cuando te vayas de aquí resuelve. Si tiene algún perdón pendiente, si tienes un perdón pendiente por perdonar o un perdón pendiente por que te perdonen, si tienen ‘un abrazo’ pendiente, un ‘te amo’ pendiente, hace falta que te sacudan para que te des cuenta que tiene que despertar y aprovechar el momento, aprovecha el momento que Dios te está dando porque no se sabe si mañana te van a llamar y no resolviste tu problema. Aquella gente se fue hace una semana ante la presencia de Dios muy seguramente dejó pendientes en su camino, pero más aún los que se quedaron, los que están lamentándose por los pendientes que dejaron con los que se fueron…”, dijo Ricardo, cuyas palabras las ofreció, según su propias palabras, como un regalo para los corazones de su público antes de entonar con mucho sentimiento el hermoso tema “La Gloria de Dios”.
La despedida llegó con el clásico “Tan Enamorados”, el tema que nunca falta en sus conciertos. Y que se ha convertido en uno de sus más grandes éxitos de su carrera.
Una lluvia de confetti multicolor baño el centro del recinto, mientras Montaner sacó unos paños de color blanco, los cuales los fue repartiendo a la audiencia de las primeras filas, despidiendo así una velada emotiva que seguramente el público no podrá olvidar. Al menos yo no lo haré.
Nacido en Lima, Perú, y criado en Venezuela, Tommy Calle estudió Comunicación Social en la Universidad Central de Venezuela. Fue editor de entretenimiento para Los Angeles Times en Español. Anteriormente, fue editor de entretenimiento para Hoy Los Ángeles, editor del periódico semanal El Especialito en Nueva York y, antes de eso, trabajó como guionista y productor para las cadenas Venevisión y Venezolana de Televisión. Le encanta el fútbol, el karate-do y la comida peruana.
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